La sirena encantada de Bahía de Caráquez
En la playa de Bahía de Caráquez, donde actualmente se encuentra el faro, junto a la mística roca marina que embellece el paisaje de la ciudad. Se cuenta una leyenda narrada por marineros y mujeres de antaño.
Este relato me fue trasmitido por mi abuela Elena Solórzano, y hoy yo lo quiero compartir con ustedes mis queridos lectores.
Leyenda de la sirena encantada de Bahía
Dos muchachas como de costumbre iban a capturar crustáceos al estuario, así lo hacían todo el año, pero había una fecha que estaba vedada para realizar esta faena. Su madre, una vieja solterona del pueblo, no les permitía salir en busca de estos crustáceos en semana santa. Esta semana era muy respetada por los devotos católicos, a tal punto que durante la semana santa los feligreses no trabajaban, las mujeres no lavaban, ni hacían las labores cotidianas.
La madre siempre les prohibía a las chicas bañarse en semana santa, sin decirles el porqué de esa tradición. Un día domingo ramos, las chicas tuvieron curiosidad de esa extraña norma impuesta por su progenitora, así que decidieron investigar, sin que nadie les brindara información precisa y coherente, solo le decían que era un pecado divino bañarse en esas festividades, sin justificar racionalmente el porqué de tal pecado, ellas llena de curiosidad decidieron experimentar y romper las reglas de su madre, se fueron a bañarse cerca de una enorme roca que estaba ubicada al pie del faro, como no había nadie se desnudaron para zambullirse en las deliciosas aguas del océano pacífico, para su mala suerte al lugar se acercó un mirón viejo morboso, se asustaron y decidieron salir de prisa, una de las chicas se tapó los senos y la menor se tapó la entrepierna.
A mirada del viejo y de otras personas curiosas que se acercaron al lugar, lo peor sucedió, las piernas de la hermana menor se juntaron y se llenaron de escamas, en un abrir y cerrar de ojos se convirtió en una mujer pez, todos quedaron asombrados y aterrados, algunos murmuraban que era un castigo divino por violar las leyes de Dios, otros le decían monstro a la indefensa joven, la hermana salió aterrada de la escena, sin saberse jamás nada de ella y de su madre.
Desde ese momento algunos afirman haberla visto, otros dicen que vive bajo la piedra y que cuando muera la sirena, se perderá la cuidad de Bahía, otros dicen que es solo un espejismo y que solo es un cuento de abuelas para asustar a sus nietos, sea como sea, la historia es fantástica y nos llena de intriga conocer las costumbres y tradiciones antiguas de la cultura costeña ecuatoriana.


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