La leyenda del colibrí
Hola, queridos lectores. Hoy les comparto una leyenda que forma parte de las tradiciones orales del pueblo de Chone. Está magnifica historia me fue contada cuando yo era un pequeño infante en mi natal ciudad de Chone, ahora yo cumplo el deseo de poner por escrito la versión que una vez mis oídos tuvieron el privilegio de escuchar.
La leyenda del colibrí
Las narraciones orales que se han transmitidos en los territorios del actual Chone, nos cuentan una fascinante historia. En la época de de la conquista, a mediados de 1500, un grupo de europeos llegaron a las costa de Manabí, específicamente al estuario del rio Chone, pues se conocía que ese lugar podría ser un camino que conducía a la tribu de los quitus, este grupo de extranjeros se adentraron rio arriba y a su paso conocieron una milenaria tribu, muy distinta a las caras y mantas. A esta tribu se la denominaba chunos y era un grupo de indios selváticos de cultura poco desarrollada. Los chunos tenían tradiciones y formas de vida totalmente distintas a los indios del perfil costero, su dieta alimenticia era diferente al igual que su cosmovisión. Extrañamente en el grupo había una mujer, algo inusual para la época, pues comúnmente las mujeres no eran bien vistas en estas expediciones, la mujer estaba embrazada, y por las condiciones hostiles del lugar su parto se vio gravemente afectado, sin medicinas ni un medicó cerca la mujer esperaba la predecible muerte, sin embargo, una vieja indígena lugareña, con mucha confianza se acercó a la europea, violando así las leyes de la tribu y poniendo en riesgo su vida por tal ofensa. La anciana le ayudó en el parto, pero antes de que entrase en labores, le dio de beber una extraña pócima elaborada con flores de naranjos y corazones de los más bellos colibríes, la mujer mejoró notablemente con la poción y, dio a luz a una niña muy hermosa, más hermosa que las princesas europeas. La anciana con su vernácula lengua, le explicó que las flores de naranjos simbolizan la belleza y el corazón del veloz colibrí representa la valentía. La mujer supo entender que la pócima era mágica y la siguió utilizando, pues se convirtió en comadrona. Desde ese entonces se entiende que la mujer de Chone es bella como la flor del naranjo y sus hombres valientes como el colibrí.


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